20
may
Publicado en Estrategia por admin |
Seguramente el título del post de hoy te suene de muchos artículos que se escriben ó se habla morir en la zona de confort en muchos sitios, a veces me provoca hasta un cierto malestar que se utilice para todo un término tan potente como es el de REINVENTARSE.
Antes que nada voy a definir brevemente mi percepción sobre lo que es REINVERTARSE. Para mí significa seguir evolucionando, huir de la zona de confort constantemente, aprender nuevas formas, métodos y estrategias para dejar a un lado lo obsoleto, es como ir mejorando tu versión, es decir 2.0, 2.1, 2.2, etc….
Te doy un ejemplo, el teléfono para mí es uno de los grandes inventos del hombre, si ves como ha evolucionado desde su creación a estos tiempos es alucinante, mira todo lo que te permite hacer a día de hoy un teléfono inteligente, quién habría pensado esto hace un siglo atrás.
Hoy en día desde un teléfono móvil puedes hacer casi todo pero la esencia es igual a los de un siglo atrás, su función principal es comunicar a las personas mediante su voz, cambiaron sus formas, las maneras, los diseños, colores, etc… pero siguen siendo para lo que han sido creados, hablar.
Con las personas pasa lo mismo, tú tienes una esencia compuesta por tus valores, talentos, habilidades, pasiones, propósito de vida pero sino conectas con esta, vivirás en un mundo donde no te corresponde, porque habitarás en lugar equivocado, donde no resonarás ni podrás sacar toda la magnificencia que llevas como SER humano.
Si no evolucionas y aprendes cosas nuevas, te irás estancando en un pozo que cada vez se irá haciendo muy grande, lo cual es peligroso porque te acostumbrarás al mismo, delimitando tu zona de acción y así establecerás una gran zona de confort, la cual te atrapará por mucho tiempo y tal vez sea para siempre, entonces desde ese lugar te será prácticamente imposible salir de ahí y alcanzar una vida plena.
La palabra REINVENTARSE como ya he dicho tiene un significado muy potente, pero es sumamente importante ponerla en práctica más que estar constantemente nombrándola porque suena bonito y queda bien.
Si quieres REINVENTARTE de verdad como persona en primer lugar debes volver a conectarte con tu ESENCIA, es muy cómico cuando escucho a personas decir que se han transformado y no saben con certeza cuáles son sus valores que les inspiran a trazar una potente Visión de Vida con su respectivo propósito y huella que quieren dejar en sus vidas.
Antes que nada necesitas saber y conocer tu ESENCIA, una vez logrado esto, deberás comenzar un proceso de aceptar que te has podido equivocar en actos pasados, que formaban parte del aprendizaje, no te castigues, los has hecho porque no eras consciente de todo ello, así que saca de esas experiencias lo aprendido, porque esto te hará más sabio.
Una vez pasadas estas etapas, deberás cambiar tus pensamientos, estar más abierto, probar nuevas estrategias y métodos, adoptar nuevos hábitos que estén en sintonía con tu ESENCIA y así comenzarás adoptar una posición que te permitirá disfrutar del camino. También deberás amigarte con la perseverancia, paciencia, la incertidumbre y la flexibilidad. Deberás estar centrado en el presente y harás acciones con sentido de futuro.
REINVENTARSE es un proceso que cuesta, no es solamente cambiarse el estilo de vestirse ó cortarse el pelo, es algo más profundo, que necesita un COMPROMISO muy fuerte con la vida de uno mismo, porque deberás atravesar momentos de desengaño con hábitos que hacías y creías muy buenos, pero cuando te conectas con tu ESENCIA te darás cuenta que has perdido mucho tiempo y en ese momento te hará falta mucho cariño y tolerancia contigo para perdonarte.
Te invito a que te REINVENTES de verdad, porque si no puedes estar destinado a morir en la zona de confort y tú vales mucho como para quedarte allí!!!.
19
may
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18
may
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Más vacaciones, horarios flexibles, tener la posibilidad de usar ropa informal en el lugar de trabajo. Estos son los beneficios que los colaboradores más valoran de sus empleos, según un estudio realizado por Grupo RHUO entre 417 personas de distintas edades y jerarquías.
“Conocer qué piensan nuestros colaboradores es importante para entender qué está pasando en las organizaciones. Pensamos en que las personas deben adecuarse a las necesidades de nuestra empresa, pero eso ya no es así. Las cosas cambiaron”, expresó Alejandro Mascó, director de operaciones de Grupo RHUO y socio de Oxford Partners.
Sueldo, vacaciones y horarios flexibles
Cuando tienen que tomar decisiones concretas sobre estos aspectos, el salario(1,34 puntos) sigue siendo lo más valorado para todos los cortes etarios, la escala usada va de 1 (lo más valorado) a 5 (lo menos valorado). Al salario le siguen la posibilidad de un horario flexible (2,51), más días de las vacaciones (3,15) y trabajar solo medio día los viernes (3,43).
“Esto nos muestra que aún los trabajadores, a pesar de los rumores del mercado, continúan eligiendo lugares para trabajar sobre la base de los salarios como primera opción y seguido por la cantidad de horas de trabajo, algo que es muy apreciado por la generación Y”, explicó la gerenta de capital humano de Grupo RHUO, Mariela Aliandri.
Otro dato muy importante se refiere a capacitación. El 98% de los consultados valora que la empresa en la que trabajan los forme y capacite profesionalmente.
Jeans y zapatillas
Al preguntar sobre el estilo de ropa que prefieren usar para el trabajo, el 53,4% de la muestra prefiere ropa informal, el 25,2% jean y zapatillas(pensamiento mayoritario del corte 26-35 años); en tanto que el 21.4% preferiría trabajar con uniforme, un pensamiento repartido proporcionalmente entre los distintos cortes etarios.
Con respecto al lugar físico dónde trabajar. El 81 % de los entrevistados considera muy importante contar con un lugar fijo de trabajo, especialmente en el corte 26-35 años. “Esta información parecería ir en oposición al mito construido sobre las nuevas generaciones, que se adaptarían, supuestamente, a todos los sitios para trabajar, sin necesidad de tener un lugar fijo”, analizó Aliandri.
A su vez, se observó que el confort inmobiliario es muy valorado, con un 2,5 promedio entre todas las edades, aunque no parece importante tener oficina individual. Y casi en un mismo nivel de valoración (3) se encuentran las oficinas abiertas, la luz natural y el comedor.
Sin espacio para jugar
“Es interesante observar la poca importancia que les dan los trabajadores a los espacios o áreas de juego. Lo que priori considerábamos era muy valorado, obtuvo por todos los cortes etarios la menor estima”, agregó Aliandri. El rango estuvo entre 4,67, en el corte de 18 a 25 años, y 5, en los de más de 45 años.
En cuanto al acceso a la tecnología, la mayor valoración la obtienen las redes sociales (2,09), accesibilidad a la información del trabajo en forma remota (2,31) y la intranet (2,39) y contar con smartphones(3,20).
Y en relación con las herramientas tecnológicas que prefieren para el trabajo diario:
laptop (1,89), PC (2,84), una Mac(3.24) tablets (3,27) y smartphones (3,76).
17
may
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Decálogo de señales que te ayudarán a descubrir a los más mentirosos de tu oficina.
¿Te gustaría saber cuando tu jefe te está mintiendo? ¿Debes creerte cuando te dice que eres el siguiente en la lista de promociones? Y es que descubrir las mentiras no es tan sencillo como parece en algunas series televisivas como ‘Lie to me’ o ‘El mentalista’. En realidad, los humanos somos mucho más complejos.
Según un artículo publicado en Forbes, para la gran mayoría de las personas con las que trabaja, el acto de mentir provoca una respuesta de estrés elevado. Y estas señales de estrés y ansiedad son evidentes, si se sabe dónde buscar. Una de las teorías, planteada por Daniel Langleben, psiquiatra de la Universidad de Pensilvania, considera que, con el fin de decir una mentira, el cerebro primero tiene que pararse a decir la verdad y luego crear el engaño, y luego hacer frente a las emociones que lo acompañan de la culpabilidad, la ansiedad y el miedo de ser atrapados.
En los negocios, la mejor manera de entender el comportamiento de una persona de referencia es pararse a observarla durante un período prolongado de tiempo. Hay que analizar su tono de voz, gestos, patrones de parpadeo, etc. Una vez que hayamos evaluado lo que es “normal” en ese compañero de trabajo, ya podremos ser capaces de detectar cambios, cuando su lenguaje corporal nos dice algo nuevo o diferente.
Carol Kinsey, colaboradora de Forbes, asegura que para aumentar nuestras posibilidades de detectar una mentira, hay que observar un conjunto de señales del lenguaje corporal:
1. Una sonrisa falsa. Es difícil para los mentirosos ofrecernos una verdadera sonrisa mientras buscan engañar.
2. Tiempo de respuesta inusual. Cuando la mentira se ha previsto (y ensayado), los mentirosos tienden a iniciar sus respuestas más rápidamente que quienes dicen la verdad.
3. Las indicaciones verbales. Cuando miente, el tono de voz de una persona se elevará a un tono más alto. Otras señales son el tartamudeo y el uso de calificativos (“Según mi conocimiento” “Yo podría estar equivocado …”).
4. Dilatación de la pupila. Una señal no verbal que es casi imposible de falsificar es dilatación de la pupila. El tamaño de la pupila más grande se puede atribuir a una mayor cantidad de tensión y concentración.
5. Cambio en la frecuencia de parpadeo. El movimiento de abrir y cerrar los párpados de una persona disminuye a medida que se decide a mentir y se mantiene baja a través de la mentira.
6. Movimientos de los pies. Cuando miente, la gente a menudo se muestra nerviosa y denota cierta ansiedad a través de movimientos de los pies. Se estiran, se mueven, se lían, etc.
7. Tocarse la cara. Cuando alguien está a punto de mentir a menudo, inconscientemente, se frota su nariz. Cubrirse la boca también es un gesto común de las personas que están siendo falsas.
8. Incongruencia. Cuando una persona cree lo que está diciendo, sus gestos y expresiones estarán en línea con sus palabras.
9. Cambios en los gestos. Muchas veces, en el esfuerzo de no dejar que sus gestos “enseñen” la mentira, los mentirosos tienden a mantener el cuerpo más recto y erguido de lo normal. En otras ocasiones, sobre todo después de haber hecho una pregunta, el mentiroso puede reaccionar mordiéndose los labios, frotándose las manos, jugando con joyas, tocándose el pelo, etc.
10. Las micro-expresiones. Difícil de atrapar, pero si alguna vez detectas una expresión fugaz que se contradice con una declaración verbal, cree lo que ves y no lo que escuchas.
16
may
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Y hablemos en otros términos cuando nos refiramos a la relación comercial entre empresas y clientes. Sobre todo en sectores como el de servicios y, específicamente, el convulso y menoscabado sector financiero. Estudios recientes realizados por agencias especializadas, como Cognodata y Deloitte, ponen de manifiesto un difícil escenario, para la banca en su conjunto, en lo que a fidelidad se refiere. O a infidelidad. De hecho, aunque las entidades financieras españolas gozan de mejores ratios de vinculación que las europeas, la crisis y los procesos de re-estructuración están favoreciendo un importante movimiento de clientes que buscan asegurar sus ahorros o acceder al crédito que otras les han denegado.
Aunque el español tiende a mantener relaciones con su banco o caja de toda la vida, los índices de infidelidad se mueven en cifras entre un 2% y un 4%, en cuanto a cancelación de contratos, y hasta un 35% de pérdida de valor de cliente. Ello debería preocupar a los directivos pues el negocio se desvanece también por el descenso de transaccionalidad, el trasvase de saldos y el abandono de cuentas. Intentar mantener vinculado a un cliente o crecer en número de contratos debería ser objetivo prioritario, aunque el margen por cobro de servicios de un buen cliente suele estar en un 55% del valor de uno menos vinculado. Aún así, cada baja tiene un impacto irreparable sobre la cuenta de resultados.
Para evitar las fugas silenciosas o súbitas, las entidades suelen poner en práctica programas de fidelización o de retención, articulan acciones de prevención de abandono (“índice de churn”) o diseñan barreras de salida para “secuestrar” temporalmente a sus clientes, con el consiguiente riesgo que ello conlleva. Que sean más o menos efectivas dependerá de variables estratégicas relacionadas con los valores corporativos de la entidad, y de unas bases de datos bien estructuradas y alimentadas con información centrada en la visión cliente (no orientada al encaje de la oferta de productos).
No obstante, la mayoría de las entidades financieras siguen desarrollando acciones inconexas alineadas con la venta de productos (cuantos más mejor) y pocas (muy pocas) se preocupan por mejorar la experiencia del cliente a través de sistemas incrementales de calidad de servicio (“nivel de errores cero”) y de modelos de interacción satisfactoria entidad/cliente. Y ya menos aún, sobre todo tras la desaparición de las cajas de ahorros, las que se preocupan de establecer compromisos sociales reales para la sostenibilidad de las estructuras culturales, medioambientales y económicas de la sociedad donde tienen su principal ámbito de actuación.
Los clientes actuales no cambian de comportamiento en base a la buena imagen de una entidad en materia de RSC (Mohr & Harris) sino en función de que ésta se muestre de forma honesta, transparente, comprometida y decida jugar un papel trascendente en la vida de sus clientes.
Aún así, casi todas siguen hablando de fidelizar al cliente dándole vueltas a los mismos procedimientos desde hace un par de décadas. Las menos han apostado por la innovación disruptiva a la hora de captar ahorro y financiar inversiones, tanto en la forma como en los sistemas de regulación financiera.
Claro que para conseguirlo es necesario que apuesten por la seguridad, la rentabilidad, la profesionalidad, la excelencia, la cercanía y la confianza. Y para ello, además, han de contar con el concurso y el compromiso de sus empleados. Porque, no nos engañemos, las personas compramos (lo que sea) a las personas.
Y lo que nos mueve a las personas (clientes y empleados) son las emociones; y las pasiones. Y en este terreno es donde debemos hablar de fidelidad y de lealtad, en la medida en que nos referimos a la observancia de la fe que uno debe a otro, a la constancia en el cumplimiento mutuo de las obligaciones contraídas, en la prevalencia de la verdad, la sinceridad y la confianza.
Mientras que para los griegos la fidelidad era una cualidad en sí misma (se es fiel), para los hebreos era un acto de convivencia y para los romanos era una convención para regular las relaciones y transacciones públicas o privadas. En cambio, en la actualidad, la fidelidad se ha de garantizar en un contrato, en un acto irónico de desconfianza latente entre dos partes respecto de mantener a futuro un compromiso mutuo.
En este sentido se ha perdido la libre decisión de una persona de sentirse reconocida por otra, de saber que representa algo para alguien (sea otra persona o, en el caso que nos ocupa, una entidad financiera) y se ha pasado a la subasta interesada de relaciones a precio de mercado.
En el escenario actual, con la culpa de la crisis económica sobrevolando el sector bancario y la creciente inestabilidad laboral de sus empleados, ¿cómo continuar hablando de fidelizar a los clientes?
Seamos francos, hay que buscar otro sustantivo.
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