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Una parte de los servidores que mantienen online el portal de filtraciones Wikileaks ha encontrado un nuevo hogar: un búnker nuclear de la época de la Guerra Fría excavado en la roca de unas colinas del centro de Estocolmo.
El centro de datos, propiedad de la empresa sueca Bahnhof, está situado a treinta metros de profundidad, tiene una sola entrada y está equipado con puertas de metal de medio metro de espesor y generadores de reserva enegética procedentes de submarinos alemanes. Todas las garantías para salvaguardar la integridad de un portal que cada vez tiene más enemigos. Estamos orgullosos de contar con clientes como Wikileaks. Internet debe ser una fuente abierta para la libertad de expresión y el papel de un proveedor de servicios (ISP) debe ser neutro, sólo un instrumento tecnológico de acceso, no un arma para recoger información de los clientes”, declaró a la revista Forbes el ejecutivo de Bahnhof, Jon Karlung. Información publicada en diario La Vanguardia (España).

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