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En su primer mensaje como presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff hizo una enfática y reiterada promesa de que defenderá a rajatabla la libertad de prensa porque “las críticas ayudan a mejorar” la gestión pública. “Extiendo mis manos a la oposición, a todos sus líderes, y les garantizo que no habrá privilegios y no habrá rencores”, exclamó. Rousseff aludió así a una de las contiendas electorales más sucias en la historia de la democracia brasileña. “El mío -dijo- será un gobierno para todos los brasileños, respetando todas las diferencias, todos los credos, las razas y las opiniones personales”, señaló. En ese sentido sostuvo y repitió: “Sostengo que la prensa libre es indispensable para la democracia. Dije y reafirmo que prefiero las miles de voces de la prensa al silencio de los dictadores”. Finalmente, en la lista de los agradecimientos, Rousseff agradeció su trabajo a los medios de prensa, incluso a quienes la criticaron duramente. Y recordó su historia de torturas a manos de la dictadura: “Los que como yo luchamos por la democracia arriesgando la vida, somos naturalmente amantes de la libertad”. Información publicada en el diario Clarín (Argentina).

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