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El semanario británico The Economist quedó al descubierto con la realización de un montaje fotográfico a fines de mayo, cuando ilustró la información sobre las consecuencias del derrame de petróleo de la compañía Britihs Petroleum en las costas norteamericanas. Por entonces, Barack Obama visitó las playas de Luisiana manchadas por el vertido de BP. La imagen se publicó en todos los medios del mundo: el presidente estadounidense observando el resultado de la que podría ser su peor gestión hasta el momento. Se trataba de una imagen iconográfica, pero no lo suficiente para el portadista de The Economist. La utilización del Photoshop, un recurso digital polémico permitió a los editores del semanario quitar de la escena fotográfica original a una dependiente estatal y a uno de los encargados de la limpieza del desastre, dejando en soledad a Obama. Así el mandatario apareció observando apesadumbrado el mar y, a lo lejos, la plataforma petrolera que ocasionó el desastre ecológico. Al respecto, el diario El Mundo señala que “The Economist siempre lució el blasón de la exactitud en su frontispicio. Ahora esa placa ya se le puede ir retirando.”. Información publicada en diario El Mundo (España).

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