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Luis, undirectivo de 45 años, es despedido de la noche a la mañana de la agencia dondetrabaja debido a recortes económicos, después de 15 años de dedicación. Casadoy con tres hijos, se siente perdido y pide ayuda a Enrique, que fue su profesoren un curso de dirección general.

Enrique le aconseja que deje de autocompadecerse y tome las riendas de lasituación. En las conversaciones que mantienen a lo largo de seis reuniones, sedesgranan las claves para reinventarse a partir de la reflexión y el autoconocimiento.

El profesor del IESE Cosimo Chiesa y su hija Carlotta Chiesa, autores del libroProtagonista o espectador, utilizan estos encuentros para invitar a loslectores a convertirse en los protagonistas de su propia vida.

El volumen proporciona una sencilla metodología de trabajo para aprender areinventarse en momentos de dificultades e incluye ejercicios y reflexiones queayudan a poner en práctica lo que se explica.

Este plan de crecimiento personal se estructura en cuatro fases: el autoconocimiento,la definición de objetivos, el desarrollo de la inteligencia emocional y elmomento de pasar a la acción.

Conócete a ti mismo
“Siempre eres tú el responsable de decidir qué hacer con lo que te ocurre”,le explica el profesor al directivo despedido. Normalmente no asumimos laresponsabilidad de lo que nos ocurre por miedo y comodidad: es más fácil yrápido culpar a los demás. Sin embargo, es esencial tener una actitud activapara que pasen cosas, ya que, como explica Enrique, solo quien acepta la totalresponsabilidad sobre todos los acontecimientos de su vida, positivos onegativos, y sabe crear una visión clara de su futuro merece la pena serllamado protagonista.

Esto es algo esencial en un momento como el actual, en el que las empresasestán llenas de espectadores, se lamenta el profesor, cuando lo que de verdadnecesitan son protagonistas.

Decía Confucio que lo más constante es el cambio, y las herramientas clave paragestionar esta realidad cambiante son la flexibilidad y la capacidad de aprendizaje.Pero no cualquier forma de aprendizaje, sino aquella entendida como unaaventura que dura toda la vida y que no se acaba cuando finalizamos nuestrosestudios.

“Sé curioso, abre tu mente”, le aconseja Enrique al directivo despedido. Esimportante dejar de pensar como un empleado y verse a uno mismo como unempresario, aunque se trabaje como asalariado. Cada uno es el presidente yúnico accionista de la sociedad limitada ‘YO S.L.’, asegura el antiguoprofesor.

Según los autores, las cosas no suceden porque sí, salvo en momentos de suertey desgracias puntuales. En el resto de casos, cada uno es responsable de crearsu futuro. “Si quieres obtener resultados diferentes, haz cosas diferentes”,recomienda Enrique. De nada sirve quejarse continuamente del trabajo que setiene si no se hace nada por cambiar esa situación.

Para iniciar el proceso de cambio, la primera fase es la de autoconocimiento.Hay que identificar los valores, que son el motor que mueve a las personas.Solo después se pueden establecer las metas. En esta fase, es importante actuarcon visión de futuro y decidir qué se quiere conseguir en la vida, analizar conqué se está satisfecho y qué se desearía cambiar.

Define tus objetivos
Los objetivos deben estar alineados con los valores y ser medibles,asumibles y realistas, porque solo de esta forma es posible diseñar un planpara lograrlos y valorar después los resultados. Por ejemplo, “quiero ganar másdinero” o “quiero adelgazar” son objetivos mal formulados; en su lugar habríaque decir “en un año a partir de hoy habré incrementado mis ingresos en un 20%”o “en un mes habré perdido 2 kilos”.

Una vez definidos los objetivos, hay que revisar qué se necesita para llevarlosa cabo: qué conocimientos, qué hábitos… Y definir el plan de acción: cómo sevan a lograr.

Los objetivos son importantes, pero no hay que obsesionarse con ellos. Losautores explican que tener un propósito bien definido dota de sentido a nuestravida, no solo el hecho de verlo cumplido.

Desarrolla tu inteligencia emocional
Las emociones no se pueden controlar pero sí gestionar, y es importanteaprender a hacerlo. Siendo conscientes de cómo reaccionamos ante determinadosacontecimientos, podremos dar otra respuesta consciente a los mismos. Graciasal aprendizaje y la repetición, esta pasará a formar parte de nuestraidentidad, explica Enrique.

Por otra parte, es necesario superar las creencias limitantes, esasafirmaciones que se dan por válidas y que a veces suponen un obstáculo para larealización de los proyectos. Por ejemplo, si un joven está pensando en dejarlos estudios para montar un restaurante pero en su familia siempre ha tenidoprioridad absoluta ir a la universidad, seguramente se sentirá coartado paradar ese paso.

Las creencias son el resultado de las experiencias vividas y del entorno, ysolo la propia persona puede cambiarlas si se lo propone y trabaja duro. Comodice el profesor en el libro, a veces es necesario desaprender lo aprendidopara poder seguir avanzando.

¡Toma las riendas de tu vida!
“La felicidad no se encuentra, ¡se crea!”. Enrique cita a Adam Jackson,autor de diversos libros sobre la felicidad, para añadir que no son las cosaslas que nos hacen felices, sino que somos nosotros quienes elegimos ser felicesen función de cómo procesamos las cosas.

Tras el autoconocimiento y la definición del plan, llega el momento de pasar ala acción. Los autores ofrecen algunos consejos finales:

  • Disfruta con tu trabajo.
  • Aprende a vivir el momento.
  • Ten una actitud proactiva.
  • Escúchate y escucha.
  • No tengas miedo a equivocarte.
  • Define tus metas a diario.
  • No te rindas nunca, nunca, nunca.
No setrata de fórmulas infalibles ni de recetas milagrosas, sino de reflexiones quepueden ayudar a mirar las situaciones críticas desde otro punto de vista. Losautores aseguran que “no hay crisis para quien ha logrado un equilibriointerior y se siente al 100% responsable y protagonista de su vida”.

Diseñar una hoja de ruta es útil para navegar en las aguas turbulentas que nosrodean sin perder el rumbo. No hace falta ser unos genios: somos personasnormales que poseemos una maravillosa brújula a la que hay que indicarle elrumbo. “La decisión es tuya”, dicen los autores, “¿quieres seguir siendoespectador o empezar a ser el verdadero protagonista de tu propia vida?”.


Fuente: IESE Insight

Cosimo Chiesa de Negri y CarlottaChiesa

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