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El sur de la Capital quiere transformarse en un polo social y cultural y para eso se modernizan los barrios que la componen.
La zona sur de la Capital Federal es una de las que más rica historia tiene pero a la vez también es una de las más castigadas, tanto por el pasado como por el presente, pero desde hace un par de años empezó una etapa de revalorización que hace suponer que el futuro cambiará para la misma.
Dentro del sur se encuentra el barrio de Barracas, uno de los que más transformaciones sufrieron en los últimos años. Este cambio implica que el barrio está creciendo y los especialistas señalan que lo hace por dos razones: por un lado porque hay muchos terrenos disponibles y por otra parte porque se encuentra muy cercano al centro.
Durante los meses que lleva transcurrido el 2008 se otorgaron permisos para la construcción por 71.000 metros cuadrados, en tanto durante todo el año pasado fue de solamente 20.000. Estas cifras de permisos están relacionadas con el futuro desarrollo que tendrá la zona, con un polo tecnológico, el futuro centro cívico y demás obras modernas que se prometieron para el sur. Además aquellos que eligen a Barracas para edificar afirman que hay buenas escuelas y hospitales, además de que existe un gran centro comercial y el transporte que pasa por la zona es abundante y variado.
No solamente estas razones pueden esgrimirse sino que también el valor del metro cuadrado también es un aliciente para la inversión en el lugar. Mientras en los barrios más caros el metro cuadrado se cotiza entre los 4.000 y 5.000 dólares, en Barracas por el momento llega a los 1.700 billetes norteamericanos.
Pero no todo es color de rosa en la modernización que se da en Barracas, sino que hay vecinos y asociaciones que se oponen a la masiva construcción que se genera en el lugar. Algunos sostienen que se está perdiendo la tranquilidad y la paz del barrio y que además muchos de los edificios que se están haciendo violan los permisos para la construcción. También denuncian que el Estado debería controlar esto y no dejar pasar por alto estos hechos ya que si bien no se oponen a la modernización del lugar, pretenden que se haga respetando las leyes.
Ahora resta por esperar cual será el futuro del barrio y ver si tendrá el mismo desarrollo del un lado de la Autopista 9 de Julio y del otro, ya que se encuentran fábricas abandonadas, galpones y la Villa 21.

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