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Varios consejos para tener un vestidor de lujo dentro de la habitación.

Meses atrás, el diario New York Post, publicó como novedad el uso de la cocina como lugar de almacenamiento de ropa.

A la hora de guardar prendas de vestir, todo vale: desde la heladera hasta el horno, pasando por cualquier recoveco disponible en la casa. O no. Las personas que hablan en el reportaje explican que llegado el momento tuvieron que elegir entre cocinar en casa o guardar la ropa en la cocina y tomaron la segunda opción. Así que ahora comen afuera o piden la comida por teléfono.

Del otro lado del Atlántico, la italiana Alice Rosignoli diseñó el 20 Hanger Wardrobe Original, un sistema de guardado que consta de veinte perchas colgadas de cuerdas negras que confluyen en un punto central. Cuesta 120 euros más gastos de envío y provoca, al menos el comentario de quien lo ve. Pero difícilmente alguien lo vaya a utilizar en nuestro país.

En realidad, a todo el mundo le encantan los armarios grandes, con un montón de compartimentos donde colocar sacos, vestidos, pantalones, zapatos y bolsos. La solución son los sistemas modulares compuestos por elementos de diferente tamaño, flexibles, personalizados y diseñados con las medidas precisas, sabiendo de antemano lo que se va a guardar.

Cuando se trata de una vivienda nueva, y existe la posibilidad, lo ideal es diseñar un vestidor. Los mejores son los que disponen de un cuarto propio ubicado entre el dormitorio y el baño. Si no es el caso, se pueden aprovechar otros espacios: un pasillo amplio, un entrepiso si lo permite la altura de la habitación, o un espacio irregular dentro del mismo cuarto.

La medida mínima es de 1,20 por 1,50 metros, y si se quiere contar con espacio para vestirse de deben calcular 2 metros cuadrados más. Se puede destinar toda una pared del dormitorio, y la profundidad necesaria es de 40 cm más que la de un placar, que con puertas supera los 60 centímetros. Con 1,30 metro se puede contar con un buen guardarropa, aunque con 1,10 es suficiente.

Otra solución es reorganizar el placard o hacerlo nuevo. En todos los casos, hay algunos elementos que no deberían faltar, como un botinero o área de calzado ubicada en la zona inferior.

Imprescindibles, los cajones para ropa interior y accesorios, y los estantes para suéters, camisas y remeras.

Vale recordar que en los estantes no entran más de tres o cuatro suéters, y una camisa doblada ocupa 45 x 30 centímetros. Los barrales, uno elevado para las prendas largas, aproximadamente a 1.50 metros, y otro a media altura para las prendas más cortas, son de gran utilidad.

Elementos indispensables

Accesorios como corbatearos, pantaloneros o camiseros organizan y permiten aprovechar el espacio al máximo. Los estantes que están por encima de 1.80 metro se pueden destinar para guardar la ropa fuera de estación en cajas, o colocar un barral alto para los trajes y vestidos que no se utilicen.

Hoy el mercado brinda infinidad de variantes, adaptables tanto a los vestidores como a los placares de cualquier casa.

Botineros : pueden ser para 8 o 12 pares de zapatos. Los clásicos son bandejas deslizables en madera o melamina que corren sobre rieles adosados a los laterales. Otras variantes: en chapa doblada, con forma de U invertida para colocar los zapatos.

Pantaloneros : compuestos generalmente por una guía deslizable colocada en un lateral del mueble. De ella penden varias perchas (fijas o movibles) en materiales como metal cromado o plástico. Utilizado como porta faldas, la percha cuenta con un ganchito a cada lado para sostenerlas.

Corbatearos o cinturoneros : los hay para 32 o 74 prendas. Lo novedoso: un corbatero de plástico a pila con forma oval que se amura a un barral. Las perchas giran al presionar un botón.

Cajoneras : de melamina o madera. Existen dos versiones clásicas: la primera cuenta con guías metálicas que se colocan por fuera del cajón sobre los laterales. En la segunda, van empotradas sobre el cajón. Ambas cuentan con un tope y caída final (al empujarlas se cierran). Las de madera pueden ser de roble, guatambú o cedro.

Canastos : de metal cromado. Ideales para guardar toallas, sábanas, suéters o zapatillas.

Bajador hidráulico : accesorio que permite aprovechar el sector alto del placard. Es un barral en el que se pueden colgar sacos y vestidos. Además, se fabrican bandejas deslizables para guardar las camisas, perchas rebatibles, y siempre conviene tener algunos cañoncitos para guardar aquello que no se quiere compartir.

Por: Inmuebles Clarín

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