La renta por alquileres que históricamente antes de la crisis del 2002 rondaba entre el 10 y el 12 %, continúa en torno al 5 y 7 %, valores que parecen haberse convertido en la nueva tasa de equilibrio. La renta neta, descontando los gastos de mantenimiento, se ubica dos puntos por debajo reduciéndose algunas décimas más con respecto al año anterior por efecto del incremento de los costos de servicios e impuestos.
La renta que genera el alquiler de un departamento antes de descontar gastos e impuestos (Renta bruta) se estabilizó dentro de un rango de entre el 5 y el 7 % anual según la localización.
Si bien la renta bruta permanece estable, producto del incremento de los costos de mantenimiento, impuestos y gastos a cargo del propietario la rentabilidad neta se redujo algunas décimas con relación a la vigente en octubre del año pasado, oportunidad en la que se actualizó el presente estudio.
Las rentas netas por alquiler se ubican así, independiente de la valorización que pueda obtener el capital invertido, dentro de los niveles que rinden activos financieros de renta fija como los bonos del tesoro de Estados Unidos, considerados históricamente de bajo riesgo, que actualmente rinden un 3,73 % a 10 años, lo que evidencia la supremacía de la opción de resguardo de valor por sobre los elevados índices de renta que primó en el ánimo inversor durante los últimos años en el ámbito del real estate local.
El presente análisis se realiza sobre el caso del mismo inmueble que viene estudiando Reporte Inmobiliario desde 2001.





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