24 mar
Siempre el ladrillo, más allá de la coyuntura
Publicado en Inmobiliaria por admin No hay comentariosSegún un informe del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, la cantidad de escrituras de compraventa realizadas en enero refleja un incremento del monto involucrado del 75,21% respecto del mismo período de 2009. Mientras que con relación a la cantidad de operaciones se advierte una suba del 33,53% en comparación con 2009. Las escrituras hasta 250.000 pesos alcanzan más del 53%; en el target de 250.000 a 900.000 pesos, el 39,33%, y las superiores a 900.000 pesos, el 6,82 por ciento.
Datos auspiciosos que manifiestan la recuperación del mercado aun en este escenario que está bien lejos de la euforia de otros tiempos. ¿Qué sucede, entonces? ¿Cuál es el motor que anima a la gente a comprar propiedades? Pese a que la queja gana en la calle acerca de los valores altos, cada vez más la demanda vuelca los dólares en ladrillos. No parece hasta el momento que haya competencia en este rubro, lo que quedó demostrado en las reiteradas crisis que ocurrieron aquí y en el exterior.
De este comportamiento surge una conclusión: el mercado inmobiliario reacciona favorablemente cuando la economía marcha viento en popa, cuando las condiciones y el escenario mejoran, y si hay cierto optimismo hasta surgen algunos planes de financiación para algún target de la demanda que se entusiasma y se compromete con una deuda a quizá no muchos años.
Pero también el mercado reacciona de manera positiva cuando hay señales de desconfianza, porque la gente se vuelca a las propiedades dado que advierte que es el refugio más sólido incluso en plena tormenta. Es decir que casi siempre -y en particular después de 2001-, todos de algún modo esperan contar con el respaldo de una propiedad por más pequeña que sea.
Razones válidas por otra parte para afianzar los valores. ¿Cómo podrían bajar si son objeto de deseo de tantos que anhelan su departamento y de tantos otros que planean estrategias para diversificar sus inversiones, siempre en activos y a la espera de rentas?
Esta es la respuesta más contundente para comprender que los precios se mantendrán, y hasta podrán incrementarse en el caso de los nuevos en un 10% según afirmó uno de los empresarios más influyentes del sector. ¿Qué opinan hoy los desarrolladores en este escenario? ¿Se animan pese a todo a correr riesgos e invertir en obras? ¿De qué magnitud? Hay algunos que ya han dado el sí.
Por Adriana B. Anzillotti De la Redacción de LA NACION




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